7/15/2015

¿Vacaciones en la playa? Beach, please

¿Tu problema es que te vas a la playa con un Lö-Båby y no sabes que tienes qué llevar? Prepárate para una nueva experiencia: Sol, Sudor, Arena y Lö-Båbies.

Ir a la playa con dos Lö-Båbies es toda una experiencia que pone a prueba de nuevo los límites de tu paciencia. Lo primero que sufres es que, como siempre pasa cuando sacas de su zona de confort a los Lö-Båbies, como buenas ratas de laboratorio que son, necesitan adaptarse a los nuevos rituales y rutinas.

Uno de estos rituales consiste en untar en protector solar factor 50 a los Lö-Båbies. El concepto “Factor 50”, como su propio nombre indica viene de “50 sombras” ya que si por un casual no te limpias bien, acabarás a ronchones tipo San Bernat (en inglés Sunburn Art) pero sin dibujos estéticos.
Untar a tu Lö-Båby  con protector solar es el primer reto que debes superar, ya que no se va a dejar. Le Petit Terrorist cuando le empiezas a aplicar la primera capa de crema, empieza a chillar “Noooo, paaaapaaaaa, nooooo”, así que sale corriendo en busca de ayuda maternal. Entonces Dory, ejecuta El Timo de la crema: “Ven. ¿Qué te ha puesto tu padre? Trae, que te lo quito” y haciendo ver que se lo quita, se lo acaba de untar.
Con Penny es otra historia. Intentar poner en posición horizontal a un Lö-Båby de 10 meses para cambiar un pañal o poner crema, es como intentar cambiar un pañal o poner crema a un pulpo vivo. ES IMPOSIBLE QUE SE ESTÉ QUIETA. Así que con mucha paciencia, y videos de llaves de judo de Youtube, untamos a Penny.

Para un correcto untado de protector solar, debe quedar una capa homogénea sobre toda la superficie corporal. Esta debe tener un grosor mínimo de 0,7 mm. ¿Cómo saber que se ha alcanzado este grosor mínimo? Fácil. Se sabe cuando miras a  tu Lö-Båby a los ojos y te entran ganas de decirle: “¿Cómo están Ustedes?”. Es decir que ha alcanzado el tono blanco-Payaso.

Es muy, muy, muy importante el grosor y la correcta distribución. Diréis: “Claro, para que no se queme”. Pues no, no es para eso. Es para obtener un rebozado perfecto del Lö-Båby. Le Petit Terrorist cuando va a la playa, es como un superhéroe y adopta una nueva identidad oculta tras una capa de arena…
"¿Es un Lö-Båby? ¿Es una croqueta? ¡No! ¡Es CroquetteBoy!"
Pero si CroquetteBoy es de rebozarse en arena por fuera, Penny es más de rebozarse por dentro. Como si de Tierra de cocina molecular de Ferran Adrià se tratara, Penny se hincha a comer arena. Y aunque tratemos de evitarlo, come a escondidas. ¿Cómo lo sé? Porque todo lo que entra, sale. Y dejémoslo en que la arena es como fibra: no se digiere. Pero aporta “texturas”.  

Volviendo al ritual, una vez tenemos a los Lö-Båbies en modo guerrero africano/cortesanos Rococó/Payaso-Mimo/Michael Jackson o como queráis denominar a esos espectros blancos que corren sueltos (en inglés White Walkers) supurando adrenalina. Saco mi capacidad de Hombre-Perchero que he estado desarrollando tras años y años de rebajas con Dory, y empiezo a cargar:
  • Espalda: Cruzado el parasol
  • Hombro derecho: Bolsa con las palas, moldes, cubos, rastrillos, y demás utensilios para la construcción.
  • Hombro izquierdo: Capazo con las toallas.
  • Mano derecha: bolsa con aguas y tuppers de fruta.
  • Mano izquierda: piscina despleglable del Decathlon (muy recomendable).
  • Dientes: Bolsa de basura (“Aprovechando que pasamos por delante del contenedor”).

Cuando llegamos a la playa delimito nuestra parcela de okupación y empiezo a repartir todo el material. Lo bueno, es que al segundo día mi capacidad de realizar el Desembarque de Normandía va mejorando y en tan sólo 3 minutos ya tengo parapetado parasol, piscina, zona de juegos, zona de toallas y de picnic. Es lo bueno de bajar en la franja solar infantil: Que a las 9 de la mañana estamos nosotros y los jubilados, que nos retiramos antes de las 12 para evitar que nuestros pequeños vampiros se calcinen bajo el sol.

Con la instalación realizada, me dispongo a jugar con CroquetteBoy y Penny. Saco al niño que llevo dentro (y con la excusa de que juego con ellos) y me dispongo a realizar una reconstrucción detallada del castillo de Invernalia. Pero cuando ya lo estoy acabando aparece CroquetteBoy en plan Godzilla y se dedica a pisotear mi exquisita recreación del hogar de los Stark, quedando Invernalia reducida a Mojon-alia tras el paso de CroquetteBoy Greyjoy.

Descartadas de nuevo mis aspiraciones como maquetista, nos vamos todos al agua. Junto con Dory, nos repartimos los Lö-Båbies bajo el lema de nuestra família: “Un Lö-Båby, un progenitor” (los que tenéis tres o más ya me diréis vuestros lemas). Al hacer cursillos de natación durante el año, tanto Penny como Le Petit Terrorist (El agua es la kriptonita de CroquetteBoy) tienen excesiva confianza en sus capacidades nadando: El microbio de Penny chapoteando se larga sola en busca de su hermano todo el rato, y Le Petit Terrorist se me sube a la espalda y al grito de “Boooomba” salta desde arriba. Pero a veces lo hace sin avisar, así que cuando le pierdes de vista lo tienes que rescatar del fondo del agua. Que no es que me queje. Que estoy encantado de que no le tengan miedo al agua, pero un puntito de respeto tampoco vendría mal. Que aquí, el enano de Le Petit Terrorist se cree Michael Phelps y si te despistas se larga “buceando” solo.

Por último antes de irnos, siempre intento inmortalizar/instragramear el día de playa con alguna fotillo de los cuatro juntos. Lo bueno del rebozado playero es que si pones la foto en blanco y negro no hace falta granularla. Pero si sacar a un Lö-Båby con Dory (o los dos) en una foto bien es altamente complicado, sacar a dos es simplemente imposible. Así que si ya de  per se tengo la memoria del móvil a tope, de vacaciones ya “lo petamos”.

Y como de si Atrapado en el tiempo se tratara, estando de vacaciones en la playa, cada día se repite el mismo ritual. Nietzsche en Así habló Zaratrusta hablaba del eterno retorno, donde los superhombres eran los que vivían sin miedo una vez y otra vez la misma vida porque disfrutaban cada momento que vivían.
Por lo que puedo concluir que soy un superhombre (superfeliz): ¡Bendito eterno retorno, benditas vacaciones!




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