7/23/2015

Método Jedi: de la paternidad al control de la Fuerza.

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que vas eres padre y UNA vez al año que sales tus amigos dicen que no aguantas nada?. No te preocupes, el Método Jedi ha estado desarrollando tu control sobre la Fuerza para tumbar a cualquier fiestero.

Cuando eres padre dejas atrás tus noches de vicios y perversiones en lúgubres tugurios y antros de mala muerte en los que si permanecías de pie más de 5 segundos en el mismo sitio te quedabas pegado en el suelo de la roña que había. No, ahora no. Ahora ya no frecuentas ese tipo de bares oscuros donde ponían cerveza (“To’ buena”) aunque sigues habitando en lugares en los que si te quedas más de 5 segundos en el mismo sitio te puedes quedar pegado al suelo y también hay gente vomitando.

Eso lo puedes sobrellevar más o menos bien. Tú vida ha cambiado, acéptalo. Pero llegará un día en el que quedas a tomar una cerveza con algunos amigos de la Galaxia Solteaurus, y cuando se te escapa un bostezo, te dirán: “Tío, no aguantas nada…”.

Vamos a ver: Pa-pa-na-tas. ¿¿¿Qué no aguanto qué??? A ver, como os lo explico para que me entendáis. 
¿Habéis visto Star Wars? 
Si... La Triología original. 
Si, la buena. 
Si... A ver que hace JJ Abra... ¡Que me liáis! 
A lo que iba: Los que vivimos en la Galaxia Padremeda hemos sentido la llamada de la Fuerza, tenemos control sobre los Midiclorianos del universo y hemos sido duramente entrenados para iniciarnos como Padres Maestros Jedi.

"Entrenar para convertirse en Jedi no es sencillo, aún si lo logras es una dura vida".

Por lo que siento deciros, habitantes de la Galaxia Solteaurus, que no sois rivales para nosotros, los Maestros Jedi. Os voy a listar tan sólo 5 de los muchos poderes que nos ha concedido el control de la Fuerza:


1- Sanar.
Tenemos una gran capacidad auto curativa. Nuestros cuerpos están expuestos a condiciones límite, y seguimos vivos (de momento). Por ejemplo: Podemos estar largos periodos de tiempo sin dormir. Lo único que pasadas las primeras 144 horas seguidas sin dormir, todo empieza a ponerse un poco borroso ("Tus ojos pueden engañarte, no confíes en ellos").  Cuando la cafetera del trabajo empieza a decirte cosas, sospechas que tu raciocinio está ligeramente alterado. En este instante usas tus habilidades Jedi: "Concéntrate en el momento. Siente, no pienses, usa tu instinto". Porque si en una reunión intentas pensar, puedes poner en riesgo tu trabajo. Limítate a seguir tu instinto: Si éste te dice que tirarte un pedo en medio de la reunión no es buena idea, QUIZÁ y sólo QUIZÁ, tu instinto este en lo cierto.
Amigos Soltearus: Que nos hayáis visto bostezar una sola vez, no quiere decir que estemos cansados. Si esa noche hemos dormido 3 horas, tenemos energía suficiente para aguantar jueves universitario, viernes de cervezas, sábado de juerga y domingo de matineé sin un solo café.

2- Telequinesis.
Los Maestros Jedis hemos desarrollado la capacidad de mover objetos con la mente. Esta habilidad tiene una evolución hasta que dominas la técnica completamente.
De los 0 a los 6 meses de entrenamiento, “tu capacidad de abstracción de la realidad” logra que las Biberhinas se preparen “solas”, vayan con tu Lö-Båby y que este se la tome. En la siguiente fase, de los 6 a los 18 meses, “tu mente” mueve más objetos pero de una manera inconsciente, por lo que no te extrañe que aparezcan mandos a distancia en la lavadora o iphones en la basura. Finalmente, cuando logras ejercer un control mental sobre tus poderes, puedes pedir a tus “Midiclorianos” que te pasen unas zapatillas o te traigan una cervecita fresquita de la nevera (es la técnica Yoda conocida como Lö-Båby-Oompa Loompa).
Amigos Soltearus: Si estando en bar retáis a un Maestro Jedi a mover algún objeto con la mente, por ejemplo la mesa donde estemos sentados, sed conscientes que podemos levantarla sin las manos. Llevamos mucho, mucho, mucho tiempo de “Ley Seca” (y no de cerveza precisamente).

3-  Control mental.
Nuestro nuevo estado paternal Jedi ha puesto a prueba los límites de la paciencia. "El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento" Así que si no queremos acabar como Darth Vader, dando a nuestros Lö-Båby en adopción o lanzándolos a un pozo a las 3:47 de la madrugada tras decirles “Yo soy tu padre (¡¡¡Cállate coño!!!)”. Hemos desarrollado una capacidad para aguantar gilipolleces tonterías  pataletas “Hasta el infinito y más allá”.
Amigos Solteaurus: No intentéis convencernos que vosotros sois muy Zen gracias a entrenamientos, coachings y Mens sana in corpore sano cuando no soportáis que os pongan los gintonics en vaso de tubo. Vosotros no sabéis lo que es el autocontrol. Autocontrol es cuando te encuentras a tu Lö-Båby limpiando el chocolate que se le ha caído en la alfombra con la escobilla del WC, y no solo no puedes chillar de espanto, si no que le tienes que felicitar PERO explicándole que la asociación de ideas está bien, pero no sería la mejor del mundo. Todo con un tono jovial y cariñoso, porque el pobre ha intentado recogerlo y sólo faltaría que lo frustres de por vida, consiguiendo que se declare oficialmente inútil y no recoja nunca más. Eso es Control Mental.

4-  Telepatía.
Los Maestros Jedi podemos comunicarnos entre nosotros sin necesidad de hablar. Por ejemplo, están dos Maestros Jedi reunidos con un grupo de habitantes de la Galaxia Solteaurus. Estos como buenos maestros a los que se le han mostrado los secretos del universo (como a qué sabe un provechito de un Lö-Båby alzado por encima de la cabeza o qué huele la avena digerida), pueden estar ilustrando a sus tertulianos hasta altas horas de la madrugada. Excepto si debates con alguien que tenga un perro... Cuando en medio del relato anécdotas relacionadas con Lö-Båbies  (que a los de la Galaxia Saolteaurus os aburren, mientras que para los de Padremeda son droga dura), uno de los habitantes de la Galaxia Solteaurus interviene bajo la premisa de “ Ah! pues mi perro…” los dos Maestros Jedis con sólo cruzar una mirada ya han decidido con que arma van a matarlo, donde enterrarán su cuerpo y la coartada que se darán mutuamente.
Amigos Solteaurus (con perros): No hagáis un Jar Jar Binks por favor. ("La capacidad de hablar no os hace inteligentes").

5-   Clarividencia.
Podemos ver el futuro. Si. Y si decimos que nos tenemos que ir porque hoy nuestro Lö-Båby ha comido 143cc de papilla en lugar de los 147cc de siempre (la última cucharada la huelen), es porque podemos predecir el futuro y decir a ciencia cierta que la falta de esos 4cc harán que a las 19:37 quiere cenar, y que si no le das de comer Ipso Facto tienen más mala leche que Kim Jong Un si le quitan el bocata de la merienda, es verdad.
Amigos Solteaurus: Sí, es así. No, no somos un exagerados. Todo lo que cuento es cierto. Palabra por palabra. Que mi condición de Drama-papa Queen no os enturbie el fondo del contenido "Su carencia de fe resulta molesta".

Así que amigos Solteaurus, no intentéis nunca rivalizar con un Maestro Jedi. Podemos sanar, ejercer telequinesis, control mental, telepatía y ver el futuro con nuestra clarividencia. No tengáis miedo de cruzar a nuestro lado "Somos un padres jedi, como nuestros padre antes que nosotros". Ya vemos que empezáis a sentir el poder de nuestro Lado… ¡Somos Maestros Jedis! Supuramos Fuerza por todos los poros. Somos la versión masculina de las MILF: ¡Somos los FILF!. No podéis resistiros… ¡Nos amáis! Y lo sabemos.




7/15/2015

¿Vacaciones en la playa? Beach, please

¿Tu problema es que te vas a la playa con un Lö-Båby y no sabes que tienes qué llevar? Prepárate para una nueva experiencia: Sol, Sudor, Arena y Lö-Båbies.

Ir a la playa con dos Lö-Båbies es toda una experiencia que pone a prueba de nuevo los límites de tu paciencia. Lo primero que sufres es que, como siempre pasa cuando sacas de su zona de confort a los Lö-Båbies, como buenas ratas de laboratorio que son, necesitan adaptarse a los nuevos rituales y rutinas.

Uno de estos rituales consiste en untar en protector solar factor 50 a los Lö-Båbies. El concepto “Factor 50”, como su propio nombre indica viene de “50 sombras” ya que si por un casual no te limpias bien, acabarás a ronchones tipo San Bernat (en inglés Sunburn Art) pero sin dibujos estéticos.
Untar a tu Lö-Båby  con protector solar es el primer reto que debes superar, ya que no se va a dejar. Le Petit Terrorist cuando le empiezas a aplicar la primera capa de crema, empieza a chillar “Noooo, paaaapaaaaa, nooooo”, así que sale corriendo en busca de ayuda maternal. Entonces Dory, ejecuta El Timo de la crema: “Ven. ¿Qué te ha puesto tu padre? Trae, que te lo quito” y haciendo ver que se lo quita, se lo acaba de untar.
Con Penny es otra historia. Intentar poner en posición horizontal a un Lö-Båby de 10 meses para cambiar un pañal o poner crema, es como intentar cambiar un pañal o poner crema a un pulpo vivo. ES IMPOSIBLE QUE SE ESTÉ QUIETA. Así que con mucha paciencia, y videos de llaves de judo de Youtube, untamos a Penny.

Para un correcto untado de protector solar, debe quedar una capa homogénea sobre toda la superficie corporal. Esta debe tener un grosor mínimo de 0,7 mm. ¿Cómo saber que se ha alcanzado este grosor mínimo? Fácil. Se sabe cuando miras a  tu Lö-Båby a los ojos y te entran ganas de decirle: “¿Cómo están Ustedes?”. Es decir que ha alcanzado el tono blanco-Payaso.

Es muy, muy, muy importante el grosor y la correcta distribución. Diréis: “Claro, para que no se queme”. Pues no, no es para eso. Es para obtener un rebozado perfecto del Lö-Båby. Le Petit Terrorist cuando va a la playa, es como un superhéroe y adopta una nueva identidad oculta tras una capa de arena…
"¿Es un Lö-Båby? ¿Es una croqueta? ¡No! ¡Es CroquetteBoy!"
Pero si CroquetteBoy es de rebozarse en arena por fuera, Penny es más de rebozarse por dentro. Como si de Tierra de cocina molecular de Ferran Adrià se tratara, Penny se hincha a comer arena. Y aunque tratemos de evitarlo, come a escondidas. ¿Cómo lo sé? Porque todo lo que entra, sale. Y dejémoslo en que la arena es como fibra: no se digiere. Pero aporta “texturas”.  

Volviendo al ritual, una vez tenemos a los Lö-Båbies en modo guerrero africano/cortesanos Rococó/Payaso-Mimo/Michael Jackson o como queráis denominar a esos espectros blancos que corren sueltos (en inglés White Walkers) supurando adrenalina. Saco mi capacidad de Hombre-Perchero que he estado desarrollando tras años y años de rebajas con Dory, y empiezo a cargar:
  • Espalda: Cruzado el parasol
  • Hombro derecho: Bolsa con las palas, moldes, cubos, rastrillos, y demás utensilios para la construcción.
  • Hombro izquierdo: Capazo con las toallas.
  • Mano derecha: bolsa con aguas y tuppers de fruta.
  • Mano izquierda: piscina despleglable del Decathlon (muy recomendable).
  • Dientes: Bolsa de basura (“Aprovechando que pasamos por delante del contenedor”).

Cuando llegamos a la playa delimito nuestra parcela de okupación y empiezo a repartir todo el material. Lo bueno, es que al segundo día mi capacidad de realizar el Desembarque de Normandía va mejorando y en tan sólo 3 minutos ya tengo parapetado parasol, piscina, zona de juegos, zona de toallas y de picnic. Es lo bueno de bajar en la franja solar infantil: Que a las 9 de la mañana estamos nosotros y los jubilados, que nos retiramos antes de las 12 para evitar que nuestros pequeños vampiros se calcinen bajo el sol.

Con la instalación realizada, me dispongo a jugar con CroquetteBoy y Penny. Saco al niño que llevo dentro (y con la excusa de que juego con ellos) y me dispongo a realizar una reconstrucción detallada del castillo de Invernalia. Pero cuando ya lo estoy acabando aparece CroquetteBoy en plan Godzilla y se dedica a pisotear mi exquisita recreación del hogar de los Stark, quedando Invernalia reducida a Mojon-alia tras el paso de CroquetteBoy Greyjoy.

Descartadas de nuevo mis aspiraciones como maquetista, nos vamos todos al agua. Junto con Dory, nos repartimos los Lö-Båbies bajo el lema de nuestra família: “Un Lö-Båby, un progenitor” (los que tenéis tres o más ya me diréis vuestros lemas). Al hacer cursillos de natación durante el año, tanto Penny como Le Petit Terrorist (El agua es la kriptonita de CroquetteBoy) tienen excesiva confianza en sus capacidades nadando: El microbio de Penny chapoteando se larga sola en busca de su hermano todo el rato, y Le Petit Terrorist se me sube a la espalda y al grito de “Boooomba” salta desde arriba. Pero a veces lo hace sin avisar, así que cuando le pierdes de vista lo tienes que rescatar del fondo del agua. Que no es que me queje. Que estoy encantado de que no le tengan miedo al agua, pero un puntito de respeto tampoco vendría mal. Que aquí, el enano de Le Petit Terrorist se cree Michael Phelps y si te despistas se larga “buceando” solo.

Por último antes de irnos, siempre intento inmortalizar/instragramear el día de playa con alguna fotillo de los cuatro juntos. Lo bueno del rebozado playero es que si pones la foto en blanco y negro no hace falta granularla. Pero si sacar a un Lö-Båby con Dory (o los dos) en una foto bien es altamente complicado, sacar a dos es simplemente imposible. Así que si ya de  per se tengo la memoria del móvil a tope, de vacaciones ya “lo petamos”.

Y como de si Atrapado en el tiempo se tratara, estando de vacaciones en la playa, cada día se repite el mismo ritual. Nietzsche en Así habló Zaratrusta hablaba del eterno retorno, donde los superhombres eran los que vivían sin miedo una vez y otra vez la misma vida porque disfrutaban cada momento que vivían.
Por lo que puedo concluir que soy un superhombre (superfeliz): ¡Bendito eterno retorno, benditas vacaciones!