1/22/2015

One day in Penny's Life

Hola, soy Penny, la hija del Sr. Lobo. Evito problemas.
¿Tu problema es que convives con un “hermano mayor” que te hace la vida imposible? Aquí tienes mis técnicas para evitarlo y sobrevivir.

Hola, me llamo Penny y soy la pequeña. En MI casa vivo con una extensión de mi ser llamada Mamá. Mamá es mi central lechera particular que me surte a mi antojo. Además de dar teta, también me ofrece otros servicios como cambio de pañales o ponerme conjuntitos. Según con quien haya quedado, se ve obligada a vestirme de rosa, no sin antes renegar y decir palabras que creo todavía no me corresponde saber.

Con Mamá vive un señor peludo y con mucha barba que viene a vernos por las tardes. Cuando me ve, se pone a hacer falsetes tipo cantante de The Darkness durante 5 minutos hasta que yo le sonrío y se va. ¡Y menos mal! porque me pone la cabeza como un bombo con tanto Ajoajoajoajo (que debe ser de ahí lo de “Repetirse más que el ajo”). Dicen que este señor es mi papá. En el fondo parece hasta buena persona y todo.

Mi vida hasta aquí sería maravillosa y de color de rosa (aunque le pese a mamá). Pero nací con una maldición: Soy la pequeña. Por casa corre otro ser un poco mayor que yo, conocido como Le Petit TETErrorist. Él es el motivo por el que vivo en constante tensión. A mi edad (3 meses) ya estoy sufriendo estrés y contracturas por su culpa.

Mi día a día es bastante rutinario. Duermo muy agustito hasta que vienen a despertarme. Puede suceder que me despierte mamá haciéndolo con caricias y besitos o puede que se le adelante Teterrorist y me despierte a base de sus “besos”. 

Me sirvo un poco de desayuno de la central lechera y después mamá nos viste y nos vamos a un sitio llamado Guardherejía donde retienen a Teterrorist todo el día. Cuando salimos suspiro de tranquilidad, y creo que mamá también, ya que, una vez en la calle dice cosas como: “Anda y que te aguante tu profesora un rato, que hoy estás... Estás...”.

Entonces nos vamos a pasear, a tomar algo, a ver unas amigas, a comprar, a hacer unos recados... ¡A no parar! No sé qué le pasa a mamá, pero se ve que durante de día deben clausurar MI casa o algo por el estilo porque no estamos nunca. Mamá dice que “le da por saco” ir con el cochecito arriba y cochecito abajo, así que me lleva en algo que se llama Boba (mi Papá dice el que el que le puso el nombre o tenía mala leche o era Forrest Gump). Como nos pasamos todo el día fuera y me lleva desnucada en la mochila, Papá dice que rumaneamos.

Durante nuestros paseos con tanto ejercicio, me va dando sed y hambre, así que la central lechera que es muy diestra en esto se saca la teta en cualquier lado y me la enchufa. A veces es un poco complicado chupar cuando va andando por la calle sin sacarme de la Boba pero le voy pillando el truquillo.

Cuando no paramos por casa, mamá suele comer por ahí.  Lo sé, no porque lo vea desde la mochila, sinó porque me caen hojas de lechuga, migas de pan, macarrones y otros manjares en la cabeza. Y entonces las horas pasan muy rápidas, cuando solo llevamos hechos un par de recados de nada, ya es hora de ir a buscar a Teterrorist
¡Qué poco duran las treguas de paz...!

De vuelta a casa de la Guardherejía, solemos parar en un sitio que Papá llama el Parkelarre donde dice que se dan reuniones clandestinas para adorar a los hijos de Lucifer, o also así. Ya os lo explicará él. Aquí es donde Papá viene a buscarnos para ir, por fin, a casa.

Cuando llegamos es cuando empieza mi pesadilla. Si Papá me lleva apoyada en el brazo todo va bien, pero no para de quejarse de sentirse como El Langi y tener que hacerlo todo con una sola mano, así que me acaba Aparcando. Y me dejan ahí, en esa hamaca, sola, sin protección, ni alambre de espinas ni una valla electrificada ni nada. ¿Qué no ven que estoy al alcance de Teterrorist? Y aunque lleve todo el día durmiendo en la Boba, yo me hago la dormida a ver si paso desapercibida. Papá lo llama hacer la Zarigüeya.

Teterrorist no es de fiar. A veces viene y me da besos, que más que besos son lametones de vaca que me dejan la cara empapada. Si sólo fuese eso, no me molestaría. Pero es que por cada dos besos, me da siete sopapos y por eso Papá lo llama Tete-Quizás: Kiss-Kiss-Zas-Zas.  Además Teterrorist no controla lo de dar besos, y da besos con dientes que llaman Bocabits.

Otras veces me reconoce como su hermana y me trae cosas para jugar, pero como yo todavía estoy aprendiendo a controlar esas cosas to’buenas que me meto en la boca y que Mamá llama manos, al no cogerlas, me las tira a la cabeza. Yo aguanto dos o tres envestidas, pero no más. Entonces reclamo que alguien me proteja. Así que como de pie no estoy al al alcance de Teterrorist, no dejo que se sienten. Me da miedo...

Finalmente, viene al rescate Papá para llevarme a bañar. Cuando estamos en el cambiador (a mi parecer, un eufeminismo -o algo así- ya que es una mesa de despacho con una toalla) y me desnuda para el baño, cojo un poco de frío. Entonces hago una cosa que de mayor es casi imposible de hacer. Papá lo llama el Papapedo de la Flatulencia Mágica: consiste en tirarse un pedo, estornudar y toser, todo a la vez.

Después, bañan a Teterrorist. Nos dan de cenar a los dos, y mi amenaza, por fin, se va a dormir. Aquí llega mi momento. Como llevo todo el día durmiendo (ya que hacer ejercicio es muy cansado) o haciendo la Zarigüeya, no tengo sueño, por lo que me pongo a cantar y mis padres bailan a mi son.

Pero llega un momento que como ya es de noche, he tenido un día muy duro y mis padres parecen un poco desesperados, me voy a dormir. No sin antes aprovechar que Mamá por casa siempre va con una teta al aire para tomar un poquito de leche. Y entonces en el silencio de la noche oigo a Mamá haciendo ese ruido: Pop, pop, pop.






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