1/22/2015

Los Guardianes de la Entropía de la Galaxia

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que tienes la nevera vacía y tienes que hacer la compra? Pues prepárate para entrar en combate: "He visto horrores... horrores que usted ha visto".  

Dejadme que me ponga un poco científico. En Termodinámica existe una magnitud física que se llama Entropía que, de forma general, se podría resumir en que "El Universo tiende al Caos". Pues la función en esta vida de Le Petit Terrorist es ser un Guardián de la Entropía de la Galaxia.

Sábado por la mañana (muy por la mañana), me levanto/levantan y preparo el desayuno de todos. Mientras, Dory va haciendo la ronda de cambio de Repositorios de Datos de Penny y Le Petit Terrorist. Le dejo la Biberinha de Le Petit Terrorist y  continuo preparando nuestro desayuno. Cuando vuelvo al comedor, veo a Dory dándole la Biberinha matutina a Le Petit Terrorist y le pregunto:

- Dory, ¿todo bien?
- Sí, aquí dándole el desayuno...
- Ya... ¿has popiteado mucho esta noche?
- No. Hoy bastante bien, cada tres horas ¿Por?
- ¡Porque llevas a Le Petit Terrorist en plan comando (con los cojones colgando)!
- ¡Hostias, que no le he puesto el pañal!

Dory deja de llorar del ataque de risa y superando el momento Superpop, decidimos jugárnosla  e ir al Centro Comercial para hacer la compra.

Antes de salir de casa hacemos la falsa reflexión de: "¿Cuánto rato vamos a estar fuera?" En función del número de horas decidimos el kit que nos llevamos:

- 1-3 horas - Kit A pelo: Una botellita de agua y un repositorio de datos para Penny. Semó unos valientes.
- 3-4 horas - Kit Básico: 3-5 Repositorios para Penny, 2-3 para Le Petit Terrorist, toallitas húmedas, arrullo para Penny, palitos de pan para sobornar a Le Petit Terrorist y agua.
- 5-8 horas - Kit Full Equip: Básico + recambios de ropa.

Todos tenemos la teoría clara y todos sabemos que ES ESTADÍSTICAMENTE IMPOSIBLE acertar con el kit. Si te llevas el kit Full Equip vuelves a casa sin haberlo tocado. Y si te vas a comprar 2 cochinas horas con el kit A pelo te vuelven cagados, llorando de desnutrición y empapados en agua.

Como vamos a comprar al súper nos la jugamos y nos decantamos por el kit A pelo bajo la reflexión: "Total, es ir y venir". Así que realizamos el embarque-desembarque de Normandía y llegamos al centro comercial.

Aquí empieza el terror de la guerra: Después de haber tenido retenido en la sillita del coche a Le Petit Terrorist durante 17 interminables minutos, está más ansioso que Willy por su Libertad (Willy la orca, aunque si supiese hablar seguro que hacía un William Wallace al grito de ¡¡¡LIBERTAAAAAAAAAD!!!). Me armo de valor y con un palo largo presiono el botón de cierre del arnés. Es recomendable tomar medidas de seguridad oportunas cuando ejercitas la maniobra Release the Kraken. Acto seguido, aunque odie a los Runners, me calzo las deportivas, activo el Dadstatics y empiezo a ejercer de Padre Coyote persiguiendo a Le Petit Terrorist en modo Speedybebélez.



La primera parada de la compra-carrera es el supermercado. Allí, en un alarde de padre-enrollado meto a Le Petit Terrorist de pie dentro del carro de la compra (el que diseñó el sistema desplegable para sentar a Lö-Båby, le tocó la lotería y tuvo un modelo que sabía tener el culo quieto). Poner a Le Petit Terrorist en el carro implica diferentes fases:


- Fase Titanic: Le Petit Terrorist se agarra al frontal del carro con los brazos extendidos dejando sus cuatro pelillos al viento del aire acondicionado. Es la fase bucólica de ir a comprar.
- Fase QA (Quality Assurance): Conforme voy dejando productos de la compra en el carro, Le Petit Terrorist comprueba su calidad sometiéndolos a controles de presión manual o bien poniéndose de pie encima de ellos. En esta fase, las bolsas de lechuga que no superan el control de QA, como no las he pagado, son furtivamente sustituidas.
- Fase Feedback: del inglés retroalimentación, consistente en que yo meto alimentos que en teoría quería comprar en el carro, pero Le Petit Terrorist decide que no los quiere y los va tirando por los pasillos. 
- Fase Asno: Cuando empieza a chillar y a tener espamos, aunque no habla, su lenguaje corporal me da a entender que está diciendo "Me abuuuurroooo". Por lo que lo saco del carro...



Entonces Le Petit Terrorist, como buen Guardián de la Entropía de la Galaxia, se arranca a dar vueltas como el Demonio de Tasmania y cual huracán Katrina empieza a arrasar con todo lo que hay (afortunadamente) en la primera y segunda estantería. A mi sólo me queda la opción de hacer como Bill Paxton en Twister y perseguir al tornado. Eso sí, recolocando todo lo que tira de las estanterías. Como hay un par de frascos de cristal que no sobreviven, cuando paso persiguiendo el ciclón por delante de las cajeras les aviso de que se han roto poniendo mi cara lastimera de "siñora, siñora, tenga usted piedad que mire lo que me ha tocado criar". 




Entonces Le Petit Terrorist llega a la panadería y hace una Estatua de Colón: se queda petrificado señalando con el dedo. Obviamente, veo la oportunidad de sobornarlo un rato y conseguir que se siente "Lo que duran dos palitos de pan en un Lö-Båby on the car-rocks". Como logro retenerlo sentado, tengo la oportunidad de buscar a Dory. La reconozco por las fotos del comedor y porque portea a Penny. Tras preguntarle qué falta, ya que yo he perdido la noción del tiempo y de la compra persiguiendo al Demonio de Tasmania, me dice que faltan los yogures. Así que después de encebollar a Penny con dos jerseys y un arrullo nos dirigimos al Polo Norte. Tal cual giramos y encaramos la sección de Yogures, Le Petit Terrorist suelta el palito que se está comiendo y como un mono en celo histérico empieza a chillar "Uh-uh-uh-aaah-aaaah". Y es que Le Petit Terrorist es un yonki de los yogures, y como no le queremos dar ninguno (porque somos unos malos padres que no llevan cucharas encima y nos amparamos bajo la Quinta Enmienda paternal de "Luego no comerás") monta en cólera. Después de que las tres viejas de turno, que no sé cómo pero SIEMPRE ESTÁN AHÍ, nos miren perdonándonos la vida y con una caída de ojos de "¡Menudo numerito, que vergüenza!", tengo que retener a Dory porque ya se ha armado con cuchillos y está dispuesta a iniciar la Matanza del Carrefour, optamos por darle un yogur bebible para apaciguar la rebelión del Griego. Pero claro, como Le Petit Terrorist tiene casi 18 meses (en castellano solteril, año y medio), está en la época de "¡Déjameeeeeee que quiero hacerlo yooooo!" y, por supuesto, blanco y en botella (nunca mejor dicho) el yogur se reparte en: 
- 30% de acierto en la boca, 
- 10% sobre el resto de la compra, 
- 35% encima de la camiseta que lleva puesta, 
- 5% en el pelo, 
- 7% en los fluorescentes del pasillo y
- el restante 13% distribuido sobre Dory, Penny, la cajera y servidor.




Llegado el momento de pagar, como Penny no ha tenido su dosis de protagonismo, decide que también tiene hambre, por lo que Dory-Afrodita-Pechos fuera se la enchufa a la teta mientras va sacando la tarjeta para pagar (se ve que es algo muy común en países del Este tipo Rumanía). Pero claro, toda máquina que tenga luces y botones debe ser comprobada por Le Petit Terrorist. Así que después de introducir dos veces mal el PIN (mira que se lo hemos enseñado y no lo aprende...) y ante la perspectiva de tener que llamar al banco para desbloquear la tarjeta, Dory arranca el datáfono de manos de Le Petit Terrorist, bajo su correspondiente pataleta, y paga. 




Como somos muy chulos y no hemos tenido bastante, decidimos ir a comprar un par de camisetas para Le Petit Terrorist, porque se ve que en la Guardherejía practican para la pasarela Cibeles y necesitan siete u ocho modelitos diarios. Por lo que tras dejar la compra en el coche, vamos a una tienda de ropa infantil. Donde se ve, que aún siendo infantil y teniendo la clientela que tienen, les gusta provocar poniendo ropita bien dobladita en estanterías a ras de suelo. Y claro, un Guardián de la Entropía de la Galaxia JAMÁS puede consentir estar en presencia de tanto orden. Así que Le Petit Terrorist decide sacar al escaparatista que lleva dentro y redistribuye toda la ropa de la tienda. Como Padre Coyote, reponer los productos en las estanterías del súper es asumible, pero tener que perseguir y doblar la ropa de nuevo para ponerla en su sitio, es una tarea digna de Hércules. A menos que vayas a comprar ropa a granel al Primark que, en ese caso, Le Petit Terrorist, como Guardián de la Entropía de la Galaxia, cortocircuita y se pone a doblar la ropa porque le supera el caos.


De mientras, Dory ha elegido un par de camisetas, dos pantalones  y un jersey, porque claro, no le conjunta con nada de los siete armarios de ropa que Le Petit Terrorist-Lomana tiene en casa. Así que me pide que la ayude a probárselo allí en medio. Probar ropa a un Speedybebélez es como intentar ponerle medias a un pulpo vivo. Pero como yo hice Judo de pequeño, le logro inmovilizar con una llave y le ponemos un conjunto para comprobar la talla. Tras ver que SÓLO le cuelgan15 cm de las mangas y 23 cm de las piernas del pantalón, Dory dice "Así está bien, que si no crece y se le queda pequeño", cosa que nunca entenderé. ¡Esa pobre ropa no sobrevivirá para cuando sea de su talla! Se ve que las Feminas Lactantis cuando visten a sus Lö-Båby con ropas de su talla los deben ver pequeños, escuálidos, malnutridos o enfermos y no lo soportan. 

Con los nuevos modelitos para Le Petit Terrorist y los conjuntos rosas para Penny (que Dory dijo que "Por encima de su cadáver" compraría rosa) pagamos en la caja mientras entretengo a Le Petit Terrorist. Como vemos que es la una del mediodía, significa que en Europa y en horario paternal CMT 0 debes dar de comer a los Mogwais o mutarán a Gremlins. Decidimos parar para comer algo en algún restaurante, que por suerte en un centro comercial suelen ser familiares y te dejan entrar con niños sin bozal. 

Pero esto ya es otra aventura que necesitará un post especifico, lo que sí puedo avisar es que la distribución de la comida siguió el mismo patrón que la del yogur.



Así que, amigos solteros, que los sábados por la mañana salís a correr, jugar a tenis/padel, ir al gimnasio, etc. ¿Os pensáis que estáis en forma? Ya me gustaría veros haciendo una Iron Parent-Man de centro comercial: Súper-Ropa-Restaurante ¡3,7Kg perdí el último sábado!





1 comentario:

  1. #Bravo!! La estimación en un 30% de la cantidad de yogur efectivamente ingerida es bastante optimista :-)

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