11/13/2014

Consejos del Necronomicrobión para combatir las 10 plagas de las Guardherejía

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que llega el frío y, con él, una invasión de virus mutantes te convierten en Padre Walking Dead? No te preocupes, amigo padre, yo tengo la solución: Date por muerto. Eres el rival más débil.

Le Petit Terrorist ha empezado este año a ir a la Guardherejía. Por un lado, agradezco el que la destrucción del mundo no se concentre sólo en mi piso y haya más damnificados del Anticristo, ya se sabe: "Mal de muchos, consuelo de tontos". Aunque en el caso de la Guardherejía el acoger a uno de los Jinetes del Apocalipsis durante el día tiene un coste económico elevado aunque incluso a veces me parece barato...

La Guardherejía se reconoce porque es como un casting para El Amanecer de los Muertos: está llena de seres despeinados o medio calvos, que les faltan dientes, babean continuamente, gimen y gritan todo el rato, se vuelven agresivos cuando tienen hambre, la ropa les va grande, tienen dificultades motoras y caminan balbuceando... Pero no son zombies, son hordas de Lö-Båby famélicos de cerebros de padres.

La Guardherejía como buena secta que es, tiene una serie de rituales para adorar a los hijos de Lucifer que han venido a acabar con el mundo tal y como lo conocemos, como por ejemplo vestir a sus acólitos con uniformes, cantar canciones satánicas de Buenos días o adorar tótems de peluche.

Una de las primeras consecuencias de llevar a Le Petit Terrorist a la Guardherejía ha sido que Dios nos ha castigado con las 10 plagas de Egipto. Le Petit Terrorist dejó de ser un Lö-Båby y pasó a ser el Paciente 0 de epidemias mortales de todas las clase de virus, bacterias, parásitos y otros microseres patógenos extraterrestres aún sin catalogar.

[Antes de continuar quiero hacer un llamamiento público a todas las Guardhejerías: Cuando inscribamos a nuestros Lö-Båby, a parte del material para los rituales sectarios deberían subministrar un kit de aislamiento como los usados con el Ébola para que los padres podamos ir a buscarlos con un mínimo de garantías de supervivencia].

Con el frío que empezó hace cinco semanas, Le Petit Terrorist pilló el primer resfriado de la temporada. Al no vivir en una mansión con dos alas en las que pudiese instalar un sistema de aislamiento adecuado (con sus filtros, duchas de seguridad, etc.) me ví obligado a convivir con Le Petit Terrorist y compartir el mismo aire. Y, efectivamente, blanco y en  botella: Caí bajo la primera plaga. Mientras que Dory apenas mostró unas  candelillas moqueras, yo, al ser el padre y en consecuencia, el rival más débil, acabé con una bombona de oxígeno agarrado a la taza del WC sin atreverme a levantarme a por más papel por miedo a que hubiese hecho ventosa de todo lo que había salido de mi cuerpo. Pero eso sólo fue el principio del fin. Con la segunda plaga ya no hubo misericordia y se extendió como la pólvora al resto de la família: DoryPenny y yo. Pero no sólo quedaba ahí, también saltó a abuelos, tíos, primos y cualquiera que pensara en nosotros. Daba igual si teníamos contacto físico, sólo con preguntarlo por Whatsapp contraían la plaga. ¡La segunda plaga traída por Le Petit Terrorist causó más bajas que la Gripe Española!

Por lo que tras sobrevivir a la segunda plaga, y siendo consciente de que sólo era Noviembre, decidí tomar medidas. Como todo buen padre lo primero que hice para evitar el frío fue meterle capas, capas y más capas de ropa a Le Petit Terrorist y a Penny. Este es el Efecto Cebolla, los padres cuando tenemos percepción de frío transmutamos a los Lö-Båby en Super-Onion Lö-Båby. En el caso de Penny como es más pequeña y dulce, el efecto es de cebolla roja. Ya que conforme se va acercando al punto de cocción pasa de leche blanca a gamba rojaLe Petit Terrorist el efecto cebolla es más tirando a Sauna Finlandesa, y por momentos va chorreando sudor. Cuando va repeinado en sudor como Mario Conde es indicativo de que se le debe quitar la primera capa cebollil. 

La otra medida que tomé es intentar combatir las plagas. Esto es complicado, pero consulte el libro de magia negra de las abuelas conocido como Necronomicrobión. Por lo que puedo compartir algunos de los hallazgos que encontré en él: 

Penny, una de las cosas que le impide dormir son los ataques de mocos. El Necronomicrobión recomienda la Posición del Vampiro que es poner al Lö-Båby boca arriba sobre una superficie plana en ángulo de 45% y limitar el vuelco haciendo un sarcófago de toallas alrededor suyo. Antes de ir a dormir, acordaros que lo habéis dejado en esta posición no os vaya a dar por usar la estaca que todos guardamos debajo de la almohada.

Otra de las técnicas descritas en el Necronomicrobión para combatir los mocos es el uso de un aparato inventado por el Dr. Menguele (investigador nazi conocido como el Ángel de la Muerte). El aparato de tortura en si se llama Sacamocos. Para aquellos afortunados que desconocéis su mecanismo os explicaré que consiste en un tubo de plástico, un extremo del cual se introduce en el orificio nasal de tu Lö-Båby y por el otro extremo el padre en cuestión aspira los mocos. Sí, es como cuando se acaba el granizado y te dedicas a aspirar el liquidillo que queda en el hielo... pero con mocos.

Otro síntomana combatir es la tos. Y a veces, como en el caso de Le Petit Terrorist hay que utilizar técnicas más agresivas para combatir la tos. Aquí es cuando entra en escena un arma de destrucción masiva: el Torbelín [No utilizarse sin la aprobación del Veterinario del Lö-Båby]. 
(Por no hacer publicidad de Ventolín, le llamaremos Torbelín, que además como eufemismín se acerca más a la realidad)
No sé si habéis tenido la experiencia religiosa de darle Torbelín a un Lö-Båby, pero cuando se lo damos a Le Petit Terrorist es como cuando Astérix se toma la poción mágica, adquiere unos poderes especiales, concretamente empieza a rebotar por las paredes y el techo cual pelota del juego de Brick. Y claro, sacarlo de ese estado es como intentar quitarle un bocadillo a Paquirrín. De hecho, cuando Le Petit Terrorist va puesto hasta las cejas de TorbelínPenny usa la Técnica de la Zarigüella y se hace la muerta en su hamaca para no ser atacada. 

Pero no todos los efectos de las plagas iban a ser malos. Una vez Le Petit Terrorist tuvo una cosa maravillosa que se llama el Efecto Click (pero los médicos lo llaman Laringitis) que básicamente dejó a Le Petit Terrorist en modo Mute durante cuatro días. Cuatro días de maravillosa paz acústica en los que con mi gramófono aproveché para escuchar a Vivaldi, hasta que empezaron a hacer scratching con los vinilos. Para vuestra información, está descrito en el Necronomicrobión que cuando padecen el Efecto Click hay que meter a tu Lö-Båby de cabeza en la nevera para calmar la laringe, pero SÓLO se recomienda si estás seguro de que quieres volver a oírle la voz.

Así que después de 5 semanas de frío y de llevar un resfriado eterno, mucho me temo que empalmaré con la tercera plaga. Sólo espero poder llegar a contároslo a los turrones sin que me hayan convertido en un acólito zombi de la Guardherejía....

1 comentario: